Del viernes para acá me he venido topando con algunos asuntos y actitudes de personas que tienen a su cargo responsabilidad y decisiones que influyen en elementos importantes y sustanciales del país que francamente... me resultan, siendo re optimista, bien patéticas.
Dentro de todo, hace unos días regresó el "interne" y el "imeil" al instituto, luego de meses electrónicamente incomunicados, bueno, que bien dicen que la costrumbre es más fuerte, seguimos usando las memorias flash y los disketes para intercambiar archivos y se nos olvida que ya podemos hacerlo a través de la red... pero bue.
Con esto lo único que quiero decir es que pese a todos esos acontecimientos que me hacen pensar, reflexionar y de pronto aterrarme... pues esta entrada quiere buscar el lado optimista de la vida... ya en próximas entradas los torturaré con mis quejas, enojos, indiganaciones y zulfuros.
Entre las primeras cosas que hice con la posibilidad de entrar a la red de redes desde la oficina fue leer las noticias... y me encontré con una nota que la verdad que me dio gozo, contento y felicidad. Porque en los momentos que actualmente vive el país y ante el nada favorable futuro que a la humanidad entera se le viene encima con los cambis climáticos (y las tormentas, huracanes, tornados, calores y frios extremos entre otras monadas), la crisis alimentaria y la crisis energética, justo en estos momentos, es grato saber que alguien conserva al menos claridad en la visión, posibilidades y opciones, si bien no mágicas ni milagrosas, al menos para mí, si esperanzadoras y sí, lo reconozco, hasta inocentes e ilusas, pero necesarias.
Así, agradezco al señor Rector Narro Robles por decir así tan clarito lo que me hace amar tanto a mi Universidad y tener tanta atipatía por los pumas:
"Mientras en México se mantengan diferencias abismales en educación, salud e ingreso, esta casa de estudios debe ser parte de la conciencia crítica, para recordar en forma sistemática las necesidades, los diagnósticos y las posibles soluciones."
"La pluralidad no significa división o fractura, sino este pensamiento tiene que formar parte de la vida cotidiana de esta casa de estudios [del país, del mundo, diría yo]. Ahí está el secreto de la madurez, de la aceptación de lo diverso, de la tolerancia y de la gúsqueda de consenso, porque de este ejercicio debe resultar el compromiso dentro de esa diversidad."





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