Hace un par de días, mientras miraba como mi compu de la oficina se iba a pique una vez más infectada por un virus miré casualmente la hora y eran las once de la mañana con once minutos... así que de inmediato formulé mi deseo...
Lo increíble es que en dos días llevo dos respuestas posibles, una mucho más concreta, la otra en un futuro espero no lejano, a mi deseo.
Y es que estás cosas ocurren, vaya que sí. Lo dice Paul Bowles en El cielo protector (1949), cito de memoria, tiene boca de luna llena, lo que dice se le concede...
Y también recuerdo mucho a Errantus Aquila y esa frase maravillosa de tener cuidado con lo que se desea porque se puede conceder... pero ahora pienso que pos si, que se conceda.
Hace mucho no me paso por acá, lo sé, pero no es que falten cosas que contar, más bien digamos que falta tiempo... curioso, es quizá ahora cuando más ferreamente y con dientes filosos defiendo justo eso, mi tiempo, el que me dedico a mí y a compartir con los míos... y me hace falta más, quisiera estar más cerca de mucha gente, pero igual no puedo... finalmente, los días solo tienen 24 horas... y a mí me fascina dormir ja ja ja ja.
Y justo este es un poco, un mucho, el tema que ha dominado mis derroteros por la vida a recientes fechas. Así, les convido un textito que escribí hace poco.
Telaraña
Ser protagonista de tu propia historia… Es supongo el sueño de todos, quién no desea que los reflectores lo iluminen, esos 15 minutos gloriosos que Warhol anunciaba. Ahora, qué tipo de historia, escrita con cuánta habilidad, con o sin faltas de ortografía y claro, lo importante del género, eso no es posible negarlo y es, me parece, un tema que debiera ser ampliamente discutido: una tragedia, una comedia, un drama, una sátira, una caóticamente ordenada mezcla… sin embargo, decepcionantemente, me parece que pocos se detienen a pensar en estos, considero, no mínimos detalles…
Por el contrario, se acercan a la hoja en blanco no como quién reconoce en ella por vez primera al deseado y anhelado amante… más bien se abalanzan, se precipitan, se lanzan de bruces a garrapatear lo primero que se ocurre…
Mucho tiene que ver también aquello que en literatura se llama el “universo de expectativas del protagonista”, esto es en términos bien llanos: no le pidamos peras al olmo, aunque sin embargo, y he ahí una de esas maravillas por las que la vida es una mágica aventura, a veces lo olmos dan peras, eso sí, puede ocurrir una vez en quizá millones de vidas, existencias, generaciones, dimensiones…
A mí me gusta escribir mi historia, quisiera poder hacerlo con la calma y la serenidad de estar rodeada de frescura, de paisaje, de alegría, de tranquilidad, idílico sueño, pero para qué negar que casi siempre es en esos ratos que se le roban a lo cotidiano, en un asiento del metro, caminando por una calle atestada, atrapada en el tráfico nocturno, esperando en una interminable fila… viviendo en esta mi ciudad.
Y defiendo con uñas y dientes este mi derecho, mi deseo, mi firme convicción de hacer todo lo posible por escribir y ser protagonista de mi propia historia. Es bien cierto, como sabiamente resumió Julio Cortázar: Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme, tenía que mirarte… Alter, benéfica y no siempre entendida o agradecida presencia de “el otro”, ese otro que me ayuda a encontrar la medida de mis límites, que a veces contiene, detiene, paraliza, y en otras multiplica, potencia mis fuerzas, mis sentidos…
La existencia del otro es vital, porque de nada sirve escribir una historia que no tenga testigos, de otra manera cómo hacerla creíble, cómo justificarla, para qué representarla si no habrá ojos que la admiren, que nos permitan saber a través de sus gestos y opiniones quiénes somos, dónde estamos… que respiramos.
Y entonces surge la telaraña, porque si bien buscamos ser los protagonistas de nuestra historia, requerimos de otros personajes: los coprotagonistas, los de soporte, los incidentales y claro, los antagonistas… Y poco a poco vamos siendo parte de múltiples historias, en algunas seremos héroes, en otras viles sabandijas cuadrúpedas y pestilentes, ominosas creaturas surgidas de la profunda obscuridad de la maldad encarnada… o simples elementos de una escenografía que bien podrían cambiar sin interferir en nada con la historia que se desarrolla, que se entreteje… es como un fractal que se multiplica al infinito y nosotros no ocupamos nunca el mismo espacio, el mismo papel.Nuestros ojos y los del otro ven nuestra actuación de forma distinta, porque la construimos desde nuestra experiencia, nuestro humor, nuestras filias y fobias y en eso cada uno es único, excepcional.
A veces esta enorme telaraña tiene momentos de escisión, de ruptura, de enredo, se rompen hilos, al tiempo que otros nuevos surgen para sostener el entramado, sectores quedan aislados y otros que desconocíamos se presentan ante nosotros.
Hoy, me queda claro que hay quienes buscan desesperadamente hacerse escuchar, hacerse notar, pelear con todo por ser parte de una historia, por figurar, por participar, por ser… dejar el anonimato, la gris existencia, el papel de ornato… Y esa es una tarea que merece mi respeto, mi aliento, mi entusiasmo… los problemas surgen cuando buscas este protagonismo en la historia del otro (pero dale, que al final esa historia también le pertenece… ¿dónde comienzas tú, donde termino yo?).
Quizá entonces las habilidades radican justo en la pluma, me refiero a la capacidad, a la experiencia, al callo de haber escrito ya capítulos, relatos, historias anteriores, de haber entendido que no siempre se es protagonista, que en el sistema, cada parte es necesaria para este todo y entonces uno corrige, guía la historia hacia otros rumbos o, con gran sabiduría, se comprende que no se da para más y concluyes ese capítulo o haces un teatral mutis.
Hoy, mi batalla es por este derecho, por defender los caminos por los que quiero dirigir mi historia… si me equivoco, vamos, que no sería la primera ni la última vez, sé que sabré dar vuelta a la página y enfrentarme nuevamente a esa hoja en blanco, a llenar de momentos una vida que comparto con quien quiero, porque quiero, siempre que queramos y podamos.
Porque ser el protagonista de la propia historia, no necesariamente significa ser heroico, a veces, pese a lo incomprensible que pueda resultar, el más grande anhelo radica en hornear un pastel y caminar bajo el sol… no por ello dejas de ser una mujer muy inteligente, quizá, lo gozas y disfrutas tanto justo y precisamente porque lo eres.




6 comentarios:
¿Será cierto eso del número 11?
Porque mi cumple es el 11 de nov.
XD
Espero que se te conceda el mejor de los deseos y disfrutes de todo lo que te de la vida.
;)
Sabias palabras, hermanita. A mí me gusta cómo se va desarrollando en este momento mi historia, aunque poco tenga de heróica, de dramática o protagónica. Me gusta que en estos momentos sea una historia de contar en casa ante la chimenea y frente a una taza de café en una larga tarde lluviosa. y es que a veces todo lo que quiere una es un poco de narrativa sin complicaciones.
Ya pensé que no aparecías más...
Aquí otra persona que ha descubierto la maravilla de guardarse algo de tiempo para uno mismo.
Suena fácil ser protagonista de tu propia historia, y es que debería ser así, cierto? pero a veces cuesta trabajo.
Por ciertooo.... me contagiaste la maldición... a mi también me enviaron el certificado del Master con errores jajaja ya lo tuve que devolver =P
GUACALA
Ah, si que me he desaparecido mucho tiempo... y en parte tiene que ver con todo esto. Mi vida se está transformando en muchos sentidos, en muchos niveles, y eso me agrada, entiendo muy bien lo que dice Al de no siempre se puede construir la propia historia, ni siquiera la propia histeria... pero bueno, en eso ando, batallando por ello, hasta me di el lujo de rechazar una oferta de trabajo en momentos que si, no hay que negar, ayudaría mucho, pero no me sentiría bien ahí jamás, porque no creo en ese proyecto... en fin, pues eso, que arrieros somos y en el camino andamos, los requiero.
Querido Al, no es por nada, pero ¿quieres saber la fecha de mi examen terminal, ji ji ji, Noviembre 2009, eso si llegan los papeles a tiempo en estos diciembres de correo conflictivo.
Pues eso.
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