febrero 07, 2009

Sula. Toni Morrison.

Toni Morrison
Toni Morrison me fue revelada por Andrés de Luna en aquellos años de compartir oficina y aprender millones de cosas cada día.

Ella estaba en lo que llamo “los pendientes de mi vida”, esto es, temás, autores, libros, ideas, cosas, que debo hacer, vivir, leer, estudiar, investigar sobre ellas… El pasado mes de noviembre fuimos a la feria del libro infantil y juvenil, FILIJ, que se realiza en el Centro Nacional de las Artes, una de mis ferias de libro favoritas. Ahí, encontré dos libros de la Morrison a un excelente precio, 20 pesos cada uno. No me fijé más que en el nombre de la autora, las buenas condiciones de los libros y el precio de ganga, los tomé del librero y me encaminé a pagar. Y cómo en muchas ocasiones he comentado y en total acuerdo con Ernesto Sábato, de pronto los libros que leemos no los elige uno, son ellos quienes nos eligen.

Y es que en la FILIJ también me hice de mi ejemplar de Wicked, memorias de una bruja mala… ¿Por qué traigo este título a colación? Vamos por partes, diría el querido Jack.

Toni Morrison es una escritora afroamericana, nacida en 1931, merecedora del premio Nobel de literatura en 1993. Fue en 1970, cuando tenía 40 años, que publicó su primer libro: Ojos azules, el cual pasó casi desapercibido, su segundo libro fue Sula (1973), el cuál tampoco llamó mucho la atención, es con su tercer obra, La canción de Salomón (1977) que obtiene el premio de Premio de la Crítica (National Book Critics Award). Para 1981 publica Tar Baby o La isla de los caballeros. Es en 1987 con su libro Beloved, donde narra como una mujer mata a su propia hija para librarla de la esclavitud, logra su consagración y se hace merecedora del premio Pulitzer. Es autora además de las obras: Jazz (1992), Jugando en la oscuridad (1993), Paraíso (1999) y Amor (2003).

Los temas que aborda están directamente relacionados con la época que le ha tocado vivir, la descrimanción racial y la difícil vida de las mujeres negras en Estados Unidos. Ella nació durante los años de la primera gran depresión (ojala que lo que ahora vivimos no haga ver a aquella menos grande), por lo que conoció de cerca la pobreza y las dificultades para lograr desarrollarse siendo negra en un mundo que no sabía de Luther King ni Obama.

Los libros que compré en la feria fueron La isla de los caballeros y Sula. Al leer la contraportada del segundo, no hubo duda alguna de cuál leería primero:
Esta es la historia de Sula y Nel, dos niñas que crecen juntas en un barrio de negros compartiendo sus sueños e ilusiones. Ambas son precoces y curiosas, hijas de familias pobres. Pero el tiempo paa y cuando Nel se casa, Sula se marcha del suburbio para ir a la Universidad y viajar por el país. Diez años después Sula regresa e involuntariamente destruye la familia y la felicidad de Nel, A partir de entonces los pintorescos habitantes del suburbio la considerarán una bruja malvada...

Así, me dispuse a concer la historia de esta nueva “bruja” que incorporaría a mi imaginario.

Morrison me ha dejado llena de cosas nuevas, su narrativa es excelente, te lleva por una serie de descripciones e historias que permiten entender el ambiente, las circunstancias que rodean a este barrio de negros durante la década de los cuarenta, para darle dimensión a los personajes y sus reacciones. Por ejemplo el relato de cómo surge el día de los suicidas es maravilloso por sí mismo.

Es muy interesante la forma en que va dibujando la vida de las dos protagonistas, sus diferencias, sus encuentros, el amor que sienten una por la otra. Y cómo en la separación cada una adopta diferentes roles, una él que se consideraría el “natural”: una abnegada ama de casa, la otra, Sula, una mujer independiente, rebelde, dispuesta a llevar su independencia y libre pensamiento hasta las últimas consecuencias.

Cuando Sula regresa luego de diez años de estar fuera, no llega sola, una increíble cantidad de petirrojos inunda las calles, ahí comienzan los “presagios”, una serie de circunstancias harán correr la imaginación de los habitantes, dotando a Sula de una serie de poderes y características que ella no buscó, pidió o procuró para sí misma.

Y aquí es donde inevitablemente recordé a Elphaeba del Wicked de Maguire, historia donde el autor nos lleva a conocer las circunstancias y vida de la bruja mala del oeste antes de su encuentro con Dorothy, el Espantapájaros, el León Cobarde, el Hombre de Hojalata y el perrito Toto, incluidos zapatitos rojos/de plata (según la versión cinematográfica o literaria). Justo en un post anterior comentaba que al final uno no sabe que pasa con Elphaeba, si es buena, mala o qué onda con ella, se volvía un ser totalmente desdibujado y disuelto (quizá este era el principio y signo de su fin). Mi opinión la obra es floja, no acaba de cerrar, de cuajar.

Sula, en cambio, sabe y tiene claro quién es y cómo es, y poco le importa lo que los demás vean o piensen de ella, la forma en que se ven transformadas las costumbres y comportamiento de esa comunidad a partir de lo que ella hace, deja de hacer o ellos piensan que hace. Y como a muchas mujeres de la historia de la humanidad que son libres, inteligentes, concientes de sus sentimientos, su pensamiento, su sexualidad, vamos, pero claro, pero si es que de bruja no la bajan.

Hay un dialogo, cuando Sula regresa después de años de ausencia, que tiene con su abuela que es de una fuerza, de un dramatismo y de una excelencia narrativa que me tuvo en el borde del sillón, ah, lo disfruté tanto.

Y bueno, la conversación entre Sula y Nel luego de haber transcurrido algunos años de su distanciamiento… vamos, se los reproduzco porque me veo insolente tratando de explicar algo que tan excelentemente hizo la señora Morrison:
—No es posible tenerlo todo, Sula. —Su arrogancia, su engreimiento incluso en las puertas de la muerte empezaban a exasperar a Nel.
—¿Por qué? ¿Si puedo hacerlo todo, por qué no habría de poder tenerlo todo?
—No puedes hacerlo todo. Eres una mujer y una mujer de color, además. No puedes comportatrte com un hombre. No puedes pasearte dándotelas de independiente, haciendo lo que te dé la gana, cogiendo lo que te apetece y dejando lo que no te gusta.
—Te estas repitiendo.
—¿Cómo dices?
—Dices que soy una mujer y de color. ¿No es lo mismo que ser un hombre?
—Yo no lo creo así y tú tampoco lo pensarías si tuvieses hijos.
—Entonces de verdad actuaría como lo que tú llamas un hombre. Todos los hombres que he conocido abandonaron a sus hijos.
—Algunos fueron separados de ellos.
—Te equivocas, Nellie. La palabra es “abandonaron”.
—¿todavía pretendes saberlo todo verdad?
—No lo sé todo, sólo lo hago todo.
—Bueno, no haces lo que hago yo.
—¿Te crees que no sé cómo es tu vida sólo porque no la vivo? Sé lo que hace cada una de las mujeres de color de este país.
—¿Qué?
—Mueren. Exactamente igual que yo. Pero la diferencia es que mueren como un árbol cortado. Yo, en cambio, me vendré abajo como una de esas secoyas. Lo que es seguro es que he vivido en este mundo.
—¿En serio? ¿Qué prueba tienes de ello?
—¿Prueba? ¿Para mostrársela a quién? Niña, yo tengo mis propias ideas. Y mis pensamientos. O lo que es lo mismo, me tengo a mí.
—Un poco solitario ¿no?
—Si. Pero mi soledad es mía. La tuya en cambio pertenece a otro. Otro la creo y te la entregó. ¿No tiene gracia? Una soledad de segunda mano.

Esta es una idea que me fascinó, la manera en que Sula se muestra tan diferente frente a su otra versión de si misma, su otro posible, porque Sula es una reflexión sobre alther. La multiplicidad de caminos. Que brutal diferencia entre elegir estar con una misma, contra el asumirse sola porque alguien más te ha dejado...

Sula
Morrison, Toni
Barcelona
DeBols!llo
2001
Portada del libro Sula, de Toni Morrison

3 comentarios:

John dijo...

Wow..
Very unique blog.
Fantastic pictures.

Please visit:
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Keep blogging.
Good day.

Errantus dijo...

Chido el spam. XD

Tienes razón en cuanto a que Elphie nunca despega por estar enajenada, su propia frustración le bloquea e impide ver quién es y lo que debe hacer. Es víctima de sí misma. Por eso es obvio que no te agrade.

Me encanta ese diálogo. Es el que muchas hemos tenido con otros personajes y algunas variaciones. No, puede que no se pueda tener todo, pero una elige a lo que renuncia. Coincido respecto a la soledad, es preferible la elegida por una misma a la de segunda mano, aquella que nos da otro por desinterés.

Ya me prestarás el libro más adelante. Besos, y parece que la peque compartirá contigo el cumple. ;)

Strega: Mater Tenebrarum, Dame Merencoly. dijo...

ja ja ja ja, sip, es mi amigo John spamcito y sus mensajes didácticos =P

Ese diálogo me encantó, me quedé un rato másticándolo, y bueno, no lo he acabado de digerir, como bien dices, la importancia de uno mismo elegir a lo que se renuncia, el valor (de valioso, no de valentía) de vivir la propia soledad, esa que uno busca o construye, no en la resignación de ya me dejaron ya qué.

Claro que con gusto te lo presto.

Hace unos minutos charlaba con Bolo que había perdido hace años la costumbre de usar una palabra, y me parece que este es el momento y la ocasión de reincorporarla a mi repertorio:

¡MARAVILLOSO! Que honor, que gusto y que alegría compartir cumple con PequeFuria =D

Que neeeeerviooooos