octubre 14, 2011

Carta abierta a Ulises Guzmán, director de Alucardos


Querido Ulises:

¿Hace cuánto nos conocemos? La pregunta, claro, tiene trampa, podríamos ser documentales y decir que unas horas… pero podríamos ser fantásticos y decir que un par de eones.

Preciso escribir, escribirte. Contar, contarte… La última semana y media he vivido una experiencia por demás enriquecedora, durante este tiempo se rompieron mis dimensiones de espacio y tiempo. Acudí al llamado y he visitado más de 80 mundos en tan sólo ocho días. He vivido en penumbras, en el mundo de la luz y la sombra, del sonido y los silencios. Viajando en un tobogán de emociones, de la sorpresa a la indignación, de la injusticia a la esperanza, del asco a la música, del desierto a la selva, he visto en estos días tantos rostros de la humanidad. Quizá cualquiera otra se hubiese tomado un tiempo prudente para digerir esta experiencia. Y vamos, yo pensé que así sería.

Y es que no tengo remedio. Cuando supe que tu peli se exhibiría, pensé: Ahora sí que no se me escapa. Ha sido una aparición intermitente en mi camino, he intentado verla, pero no había sido posible. Desde hace días se lo dije a José Antonio, ayer que terminaron mis tareas se lo repetí: quiero verla, le traigo unas ganas. Como hace un rato les dije, no soy un vampiro, ni lo deseo. Lo mío más bien, es la brujez. Una bruja a la que indudablemente le fascinan los vampiros… donde los haya, salvo, en el Crepúsculo.

Hoy, desperté para regresar a mi cotidiano. Con un firme deseo, una meta decidida hace días. Trabajar a todo durante la mañana, luego de casi dos semanas de no estar en la oficina, para hacerme ese tiempo necesario para acudir al llamado y ver tu película.

Pensé que no iba a lograrlo… El día fue por demás complicado. Por ahí alguien dijo (de hecho un reconocido cineasta italiano de cuyo nombre no puedo acordarme) que la trascendencia de un viaje se media por la violencia del retorno. A esta hora sé que el viaje fue realmente turbulento. Y es que mi trabajo no quería soltarme, me retuvo lo más posible… Ahora entiendo que no eran obstáculos los que se me atravesaban, eran los ajustes del tiempo, que de no haberse realizado, no nos hubiésemos encontrado y tenido esa brevísima pero tan sustancial y entrañable charla, en la cual, me hiciste una revelación que me hizo pensar: “No por favor, no uno más, vine aquí para comenzar a olvidarme y tomar una necesaria distancia temporal de ellos, pero visto está que no hay escapatoria”.

ALUCARDOS.

Como buena revelación, me transfiguró y no me fue posible volver a ver las cosas con los mismos ojos. Te lo agradezco. Porque así, siento que he apreciado mucho mejor tu Trabajo.

¿Por dónde inicio? Creo que por dar las GRACIAS. Porque durante años he tratado de hacer entender que las cosas no deben ser siempre como han sido, porque es posible imaginar, romper esquemas, abrir opciones, crear posibilidades.

Y cuando la luz se fue e inició la película continuaron las revelaciones. Se me reveló Juan López Moctezuma de una manera tan sorprendente. Aquel nombre, aquella imagen que un inmenso brazo trajo hasta mí desde la lejanía del pasado, de recordarlo en muy otros ambientes, tan diferentes ámbitos. Qué gran historia, ¡que desgarro de historia!

Se me reveló también Alucarda (López Moctezuma, 1975), desconocía por completo la existencia de la película. Que imágenes, que escalofrío e indudablemente que hambre de verla.

Se me revelaron ese par de personajes, que grandes, resignifican la palabra Friki, la subliman, van muchos más allá: acólitos, iniciados… Alucardos.

Y todas estas revelaciones que acudían a mis sentidos conforman otra gran y fascinante revelación, tu película.

Las historias son alucinantes, muero porque podamos reencontrarnos y llenarte de preguntas, cómo llegó la historia a ti, cómo inició, quién encontró a quién, cómo fuiste encontrando los hilos de este entramado, qué hay de las revelaciones que seguramente tuviste… ¿Qué onda con esta aterradora Francisca? Excelentemente “documentado”, no sólo en la historia, sino en toda la parte iconográfica, de todos los personajes, fotografía, audio, videos caseros, film. Es evidente que hubo exhaustividad y rigor en la investigación, lo que lleva a un excelente guión. Agradezco las dosis de humor.

Cuanta belleza en las imágenes del cine. Que luz tan fascinante. Que exquisita secuencia de la mujer ascendiendo en medio de ese baño de luz color sangre que llegaba a ella atravesando el techo ruinoso (¡Argh! me da cargo de conciencia recordar mis dañinos saltos en aquel legendario concierto de Bauhaus).

La edición me resultó tan correcta, enriquecedora, refrescante y voy a atreverme a decirte que necesaria. Porque en efecto, es hora de romper las cuadraturas, de potenciar la creatividad, de ir hacia la innovación, la reestructuración de la pantalla debe ser el camino a explorar. Y tú has llegado a maravillosos y gratificantes puertos en tu exploración.

La luz, el color, los encuadres… atrapan, introducen, secuestran y te meten en una aventura que va creciendo y creciendo en el asombro, en la sorpresa, en preguntarse ¿eso estaba ahí? ¿por qué nunca supe? ¿cómo es posible que no me haya enterado de esto?

La música, los efectos, los silencios, siempre precisos, concretos, directos, inquietantes, acompañantes. Amé a Iradia Noriega.

La estética general de la película es tan congruente y coherente con el tema.

Antes de entrar a la sala, en tus intentos por ocultarte de tus seguidores te dije: déjate querer por tus fans… Permíteme contarte: antes de que llegaras, José Antonio me hizo un enormísimo halago. Yo no me siento cómo él me llamó (no, no podría repetirlo, que lo haga él que ha sido quien me ha llamado así), pero de esa charla derivó el hablar de la CONGRUENCIA, de ser fiel y honesto con uno mismo.

En su conjunto, veo en tu película una gran hechura, congruente y fiel a lo que te gusta, en lo que crees.

Que enorme lección, que llamada de atención para quienes piensan que no se puede (debe) romper esquemas, abrir nuevas puertas, explorar miradas, construcciones, dimensiones en la narrativa audiovisual y en los temas por abordar. Cuanta esperanza me das. Y es que a Alucardos no le falta nada, vamos, ni siquiera Carlos Monsivais.

Y hoy, en esta necesaria congruencia conmigo misma, así como te lo dije en la cara en su momento: no, no soy tu fan, primero déjame ver la peli. Hoy te lo escribo, con absoluto respeto, admiración y firme convicción: SOY TU FAN.

HE VISTO A ALUCARDA.

Salí de la sala a la agonizante luz de un día nubloso, con un chipichipi que mantenía deliciosamente fresca la tarde noche. Necesitaba hablar, hablar la película, sacar el mar de sensaciones e ideas que se atiborraban en mi cabeza.

Llamé a un amigo (que estoy segura conoces: Javier Quintanar (¡¡¡¡¿hay alguien que no conozca a Javier Quintanar?!!!!)), más allá que para preguntarle cómo estaba todo en la oficina, para imponerle una misión: Encontrarme Alucarda. Necesito verla. Y el acuerdo: mañana hablamos, mil ideas, mil sensaciones.

Entré a la librería de la Cineteca, es que no más no me sentía cómoda, rebuscando me compré un par de pelis y un libro, luego fui por un café, luego di vueltas, vueltas y vueltas. Inquieta, inquita, inquieta… hasta que me sentí lista para subir al auto y permanecer quieta para manejar el largo trayecto que tenía que recorrer.

Salí de la Cineteca, agarré pa’ el Circuito. El tráfico a toooodo. Y entonces sucedió: Ahí en la esquina, parada, impasible, estaba Alucarda. Mis ojos no podían dejar de mirarla, me paralicé, un pensamiento lejano me distrajo un momento: el celular, la cámara, tómale una foto… Y claro, el jodido celular nunca apareció. No valía la pena perder el tiempo buscándolo, regresé mis ojos a ella, ahí seguía, parada en la esquina de Avenida Coyoacán y Churubusco, negro impenetrable de la cabellera a los pies, piel blanca, un rostro hermoso, enmarcado en una negrísima y larga cabellera, los ojos perdidos en el infinito… y me quedé ahí, hipnotizada, si ella hubiese girado la cabeza y me hubiese visto de frente, no sé, no sé qué hubiese pasado, gracias doy de que no lo hizo y así permanecí hasta que una camioneta se interpuso entre nosotras.

Siento que asistí a una iniciación. Que fui tocada. Esta noche, querido Ulises, ya soy un Alucardo.

Gabriela Mejía Rosas.
Nezahualcoyotl, Estado de México, 13 noviembre 2011



febrero 26, 2011

Cuéntame un cuento...


Es una solicitud que hago con frecuencia a los hombres con los que he compartido vida, y la verdad que ha sido interesante coleccionar las respuestas, las evasiones y los relatos que he obtenido a lo largo de los años.

Este libro me lo compré en Noviembre pasado (2010) me llamó la atención el título y la portada, el niño me pareció fascinante con su cuellito tortuga, su abrigo y estos abigarrados árboes que tienen infindad de objetos entre sus ramas, y claro, los niños misteriosos que se ocultan entre ellos.

Pues el libro no me defraudó en nada. Lo recomiendo con creces, sobre todo porque si piensan encontrar "horror infantil", el libro está recomendado para edades entre los 10 y 14 años, pues no. Justo como dice el tío del libro, el tio Montague: ¿acaso hay una edad en la que se deje de sentir miedo?, pues eso, que el libro relata historias muy buenas, nada comunes y algunas bastante abracadabrantes. Dignas de los mejores momentos por ejemplo de la Dimensión desconocida o de los relatos de mi querido Alfred Hitchcock. El sendero, La no-puerta, El marco dorado, Ofrendas, en fin, que todos los relatos tiene su delicia. Y cada relato un objeto que es el detonante para comenzar la historia. Conforme pasa la nublosa tarde inglesa en casa de tío Montague, junto a la chimenea, disfrutando de un delicioso té, Edgar trata de disimular su espanto mientras las dudas por la cordura mental de su tío van en aumento.

Un libro sencillo de leer, pero que seguro en algún momento les hace pegar un buen brinco. Lo que justamente agradecemos quienes disfrutamos del terror.

noviembre 15, 2010

Un medio día triste... Y rodeada de libros

Hoy realicé un pequeño acto que me requirió de gran valor. Y es que algo me gusta de la Filij es que a ella le gustaba tanto.

Así que quizá lo más difícil fue agarrar el valor para salir de la cama. Pero lo logré.

No fueron pocas las veces que se me hizo un nudo en la garganta, pensando: "ah este libro le encantaría", o recordando años anteriores en que visitamos la Feria. Reconociendo libros de temas que le gustaba que le contara. El más reciente, el siglo XVIII, la Inglaterra Victoriana... Cuánta sorpresa le provocó saber que Jack el destripador no era un persanaje de ficción, si no de historia. Su creciente curiosidad por Oscar Wilde. Su reciente encuentro con Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de Stevenson... su incoclusa lectura de la obra de Carroll: Alicia en el país de las maravillas en esa deliciosa edición que realizó SextoPiso.



Pero la feria me fue envolviendo en su magia y me hizo recordar por qué es nuestra feria favorita. Y es que los escuincles son algo realmente especial, uno no puede evitar el reir cuando pesca al aire algunas de sus frases.

Y la verdad es que abusé, hace un buen rato que no me compraba tantos libros. Fue una excelente cacería...

Encontré, por fin, los libros de Jeff Lindsay, sabía que pronto los reeditarían, el éxito de la serie nos traería de nuevo los libros a las estanterías, así fue, ahora tengo: Querido Dexter, Dexter en la oscuridad y Dexter: Por decisión propia. Así, sólo me faltan el primer y último título: Dexter el obscuro pasajero y Dexter is delicious... así que ya saben que buen obsequio pueden hacerme.



Un autor que se ha vuelto necesario y entrañable para mí es Roald Dahl y estoy reuniendo todos sus libros, esta ocasión me compre Cuentos en verso para niños perversos y Matilda.



Un librito que me encantó, ya me lo leí, es El enmascarado de Lata, de Vivian Mansour e ilustrado por el maestrísimo TRINO. Chulada de libro que se lee en una sentada, narra la historia de un niño que no más no "encaja" en su escuela ni es popular con sus amigos, aún cuando es un niño sumamente especial, que dibuja comics y ah, claro es hijo del gran luchador El enmascarado de Lata... es una delicia, no solo la historia, también las geniales ilustraciones del irreverente Trino.



Dos hombres que admiro profundamente unidos en un libro, cómo resistirme al Album de zoología de José Emilio Pacheco y Francisco Toledo.



Y como también disfruto de la ciencia... y la cocina, me hice del libro La química y la cocina de José Luis Córdova Frunz.

La editorial SM sacó una colección llamada Así Ocurrió, instantáneas de la historia. Dos títulos de la colección me robaron de inmediato el aliento: Mary W. Shelley y Bram Stoker, me parece innecesario explicar el por qué.



De editorial Norma, un texto me hizo ojitos por el título y la portada, no conozco al autor, el título: Cuentos de terror de mi tío. A ver qué tal se lee.

Dejo al final una mensión especial para Bernardo Fernández, BEF, que se me fue apareciendo en toda la feria... así, adquirí de él: Espiral, Vacaciones en Marte y su antología de ciencia ficción mexicana Los viajeros.

Cuando terminé mi recorrido por la feria y con un morral lleno de libros, me hice de un latte y me senté en el pasto pa' almorzarme un sanwuich de queso de puerco... Me leí tres libros: El enmascarado de Lata, Vacaciones a Marte y Espiral.

En especial les recomiendo Espiral, es la primer novela gráfica de BEF, me encanta su propuesta de narrativa, que como su nombre indica, es una espiral, un bucle, de hipertexto, hipervínculo, no lineal, recursiva, como la vida, de matrioska rusa, de ti en mí en él en todos.


Y la música, oh santa y sanadora música. Uno de mis autores favoritos: Bach, uno de mis interpretes favoritos: Horacio Franco, uno de mis instrumentos favoritos: Clavecín... ¿cómo resistirme a: Primero Bach?



Y bueno, la vida está aquí, y con tantos libros por leer... me ayuda a seguir.

No dejen de visitar la feria, que este año cumple sus 30 años. Hay una exposición de ilustradores mexicanos de libros infantiles: Las imágenes cuentan, les recomiendo darle un vistazo a las de El corazón de las Tinieblas de Conrad.

agosto 01, 2010

Herencia macabra, Cerlia Rees



Novela de corte juvenil que aborda el tema de los vampiros con, me parece, buenos resultados. La autora no pretende aportar nuevos elementos a la sintaxis del vampiro (Quirarte), se limita a retomar elementos clásicos de la leyenda. Ahora, aquí cabría establecer, a qué línea de la leyenda. Hace ya muchos años que leo historias de vampiros, están dentro de mis favoritas, en mi experiencia, considero que existen dos líneas de seguimiento básicas, que a su vez se dividen en sublineas. Una es continuar con la tradición del Drácula de Stoker, la otra, alejarse de él terminantemente, ridiculizarlo y desmentirlo (eso sí, pocos son capaces de ignorarlo).

En el caso de Herencia Macabra, los personajes de Rees cuentan con el bagaje y antecedentes suficientes gracias a la novela de Stoker, la literatura y experiencias de su niñez, para descubrir que están entrando en el terreno de los vampiros y a qué se están enfrentando.

Hace poco comencé a leer El Club Dante de Mathew Pearl y me fue imposible llegar a la página 100, la historia había comenzado bien, la anécdota me parece bastante seductora: cuatro destacados escritores y profesores de Harvard forman el llamado Club Dante, preparando la primer traducción de la divina comedia dirigida por Henry Wadsworth Longfellow, y al parecer son los únicos capaces de ayudar a la policía a descubrir una serie de extraños asesinatos. Pero el desarrollo lento y la narración poco atractiva no ayudan. Revisando en Internet encontré para los conocedores de la historia de la literatura norteamericana, el libro cumple con creces al retratar el momento histórico. Además Pearl fue editor de la edición moderna de La Divina Comedia de Longfellow, así, conoce de lo que habla. El problema es cómo se narra. No mantiene el suspenso, es extremadamente detallista con elementos que no aportan al desenlace, uno puede saltar incluso páginas enteras sin perder el hilo de la historia.

Rees, en su Herencia Macabra, encuentra a la protagonista con su pasado a través de los diarios de su bisabuela, destacada personalidad local, medica que, según la autora, hizo importantes descubrimientos en torno al factor Rh y los llamados “niños azules”. Busqué algunas referencias de la doctora Ellen Isobel Laidlaw-MacMillan y sus supuestas investigaciones en torno a la sangre, no encontré nada. Pero para los objetivos de la historia, el hecho se presenta de manera lógica y coherente dando solidez a varios de los sucesos y motivaciones de los protagonistas. No existe aquí el rigor histórico o científico, pero si nos da una historia bastante entretenida. Esto me hace recordar aquello de que un profesor con grandes conocimientos, si no es capaz de presentarlo en una forma atractiva y comprensiva, con una adecuada didáctica, no es un buen maestro. Valga para los escritores.

Ante todo Herencia Macabra es un libro ligero, tiene buenas dosis de suspenso, se lee en una sentada y te hace pasar un buen rato.


Herencia Macabra (Blood sinister)
Celia Rees (http://www.celiarees.com)
Editorial El ateneo
1997

junio 29, 2010

Exigiendo cuentas por lo ocurrido en Sudáfrica durante el juego contra Argentina


Para quienes se desgarran las vestiduras por el papel desempeñado por la selección, y piden conferencias de prensa donde se les den explicaciones, no faltó el despistado al que se le ocurrió que Aguirre debería ir a la camara a explicar lo sucedido... Nada más recordar que la selección es un negocio privado de un grupo de empresarios dueños de equipos de fut, que son los jefes de Aguirre. A ellos son a quienes tendrá que rendir cuentas y quienes decidan si les gusta seguir igual de mediocres o cambiar algo para que el futnacional camine. Y allá quien desee seguir creyendo que el quinto partido en un mundial es la puerta para cambiar de país, ser productivos, responsables, cultos y no andar matando candidatos a gubernaturas.

Bueno, pues a éste si habría que mandarlo llamar pa' que respondiera algunas preguntas, por ejemplo ¿con qué dinero se fue a Sudáfrica? ¿Que cuentas rinde de lo realizado durante su gestión? Al demostrarnos claramente sus "capacidades" y "talentos" uno se pregunta ¿cómo llegó a ser titual de Fonatur? ¿Recomendadito del hermano? no habría que cesar al hermano o al recomendador o contratador por tan poca capacidad en la selección de su personal. Actualización: Un buen amigo tuvo a bien iluminar mis ignorancias con el siguiente dato: "Miguel Gómez-Mont fue encargado de FONATUR a partir de diciembre de 2006, tiempo antes de que su hermano, Fernando, tomara posesión como secretario de Gobernación. Por ese lado no hay que culpar a nadie de subirse en los huesos del hermano..."

Pero es que en qué cabeza cabe querer agarrarla contra la esposa de un jugador por lo que se juega en una cancha, que hombrecito nos salió, vamos que parece que es de familia, porque el hermano es muy "sabrosito" para andar retando al narco y venganse, aquí los esperamos y total, el que se anda "enfrentando" en el "campo de batalla" no es él.

A esta gentuza es a la que ya no queremos al frente de nuestras instituciones.

Cesan a Miguel Gómez Mont de Fonatur

Gómez Mont (Miguel) es destituido

Cesan en Fonatur a hermano de Gómez Mont por desmanes en Sudáfrica

Con esa boquita ¿y en Turismo?


Según una versión que escuché en el radio de alguien que estuvo presente, en el video subido a youtube no sucede ni la decima parte de lo acontecido.








junio 23, 2010

Antídoto contra la desmemoria


Considero que uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el hombre es que nuestra memoria es bastante frágil. Además no es que guardemos en ella únicamente los acontecimientos, porque además los aderezamos con sentimientos, filias, fobias y pulsiones que dan lugar a aquello de "cada quién habla de la feria según le va en los caballitos" y "todo es del color del cristal con que se mira". La memoria frágil es. Y esta es una de las razones por las que es tan importante la Documentación. Resguardar, preservar, clasificar, catalogar la información (escrita, fonográfica, audiovisual, digital) contenida en infinidad de soportes (manuscritos, libros, videos, acetatos, films, audio y video casetes, etc) nos ayuda a confrontar visiones de los hechos para tener miradas lo más globales y diversas posibles, para construir de manera crítica ante ellas visiones hacia el pasado, que nos ayuden a entender el presente.

Y en estos momentos en que el deporte nacional es "Tírale al Guille Franco" (El guille en la Wiki, Fuera Guille Franco número uno en Twitter, Acaban con la reputación del Guille Franco) , sugiero un ejercicio de memoria, de recordar aquel mundial Korea-Japón 2002, en que el director técnico era el mismo Vasco Aguirre... Para que nadie se llame a extrañeza, y como dice mi querido CondeNadote: "La culpa no es del Guille, sino de quien lo hizo compadre".

Recordemos entonces aquel 17 de junio de 2002 en Jeonju, Corea del Sur, octavos de final contra Estados Unidos y la brillante manera que ha tenido Aguirre de manejar oportunamente los cambios:

¿Será que de aquí al domingo se aprenda algo? Ya no sólo para el juego contra Argentina, sino con nuestra memoria y con algo más importante que el fucho y el mundial, con nuestro país, ahora que las cloacas se han destapado y aparecen videos y grabaciones por doquier acompañadas de voces y dedos señalando la mierda que son nuestros políticos, vamos, como si no lo supieramos ya.


Y ya si andan con tiempo y ganas, pues ahí está el juego de aquel 17 de junio del 2002:





junio 18, 2010

Te voy a extrañar tanto :'(


"Comprendió que por primera vez en su vida dudaba del sentido del mundo y, como quien renuncia a una última esperanza, dijo en voz alta, voy a morir aquí, tal vez estas palabras, en otros casos, si fuésemos capaces de pronunciarlas con toda fuerza y convicción, como se les supone a los suicidas, estas palabras, digo, podrían, sin dolor ni lágrimas, abrirnos, por sí solas, la puerta por donde se sale del mundo de los vivos. Pero el común de los hombres padece de inestabilidad emocional. Una alta nube lo distrae, una araña tejiendo su tela, un perro que persigue a una mariposa, una gallina que araña la tierra y cacarea llamando a sus hijos, o algo aún más simple, del propio cuerpo, como sentir un picor en la cara y rascarla y luego preguntarse, en qué estaba pensando."

El evangelio según Jesucristo. José Saramago